Por: Fabiana Torres |Bogotá D.C., 13 de Febrero, 2019

No es un secreto para ningún individuo de la población colombiana que la realidad social del país se encuentra tristemente ligada a múltiples problemáticas como la desigualdad, la pobreza, la dificultad para acceder a educación superior, la escasez de oportunidades y el desempleo. Como consecuencia directa de lo anterior, se observa en los habitantes la construcción de idearios sociales relacionados con la obtención de dinero fácil y rápido a fin de mejorar condiciones de vida, aunque esto requiera acudir a medios “poco convencionales”.

En la última década, el desempeño de mujeres, hombres, parejas y población trans en el mercado erótico como modelos webcam ha ascendido gracias a la amplia demanda tanto interna como externa del servicio. Individuos de todas las regiones del país han logrado materializar los idearios sociales anteriormente descritos a través del ejercicio del modelaje y el erotismo mediante plataformas digitales, convirtiéndose Colombia en el segundo país con mayor suministro de proveedores y modelos webcam en el mundo, después de Rumania.

Aunque resulta cierto que gran parte de la población colombiana aún mantiene posiciones conservadoras en torno a las conductas y los escenarios de tipo sexual, también es meritorio resaltar que el reconocimiento de libertades propio de nuestra época ha abierto significativamente las puertas a la industria del sexo para posicionarse y fortalecerse, logrando estar al margen de los juicios de moralidad.

Este negocio se ha introducido, consolidado y normalizado de tal manera en nuestra sociedad, que actualmente es posible encontrar abiertamente gran cantidad de ofertas laborales en redes sociales o páginas web sin poder identificar su verdadero origen y puede accederse fácilmente a los servicios como consumidor.

Su auge ha sido de tal magnitud, que incluso existen canales en plataformas como Youtube dedicados a aconsejar a aprendices o principiantes en la industria del modelaje webcam con base en la experiencia de exponentes con amplia trascendencia en el campo, y así mismo se ha creado una “universidad” del mundo webcam para brindar a sus aspirantes herramientas de persuasión, seducción, posturas corporales, ajuste de ángulos, creatividad, entre otras.

Pese al reconocimiento generalizado de esta industria y su funcionamiento abierto y libre de barreras por un largo tiempo, parece ser que los legisladores colombianos no han tenido ningún interés en regularla, o al menos, no en hacerlo más allá de aplicar un gravamen que le permita al Estado recoger fondos y de manera alterna cree la posibilidad de reducir el ejercicio de una “actividad moralmente nociva” (El Tiempo, 2018).

Prueba de ello se encuentra en que no existe como tal una actividad económica que pueda acomodarse al ejercicio del modelaje webcam ante Cámara de Comercio, no les es otorgado el derecho al uso de suelo a los estudios, no existe normatividad específica en torno al correcto ejercicio de la actividad, derechos y manejo de ingresos y, en consecuencia, no existe una entidad estatal que se preocupe realmente por ejercer vigilancia y control sobre la industria en general.

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Poca importancia merece en realidad el hecho de que la industria deba realizar contribuciones legales (pues de una u otra forma ya lo estaban haciendo a través de otros medios), y mucho menos el hecho de ser una “actividad moralmente nociva” que deba reducirse, pues su existencia es una realidad latente, resultaría totalmente ilusorio aspirar a la extinción o disminución considerable de un negocio que cada día adquiere más fuerza y se encuentra dentro de las posibilidades de autodeterminación de las personas que deciden ingresar al mercado.

Lo que realmente merece especial atención y debería ser materia de un proceso legislativo serio es la regulación de fondo de una industria que por su esencia permite la materialización de múltiples conductas que dan lugar a la vulneración de derechos y a la comisión de diversos ilícitos, especialmente si no se obtienen consecuencias reales ante los atropellos.

Ejemplo de lo anterior, se encuentra especialmente en la existencia de una importante cantidad de estudios clandestinos dedicados al modelaje webcam, donde se presentan situaciones como las siguientes:

  • Las condiciones de salubridad para los y las modelos son paupérrimas, de tal manera que pueden contraer enfermedades, en mayor medida de transmisión sexual.
  • Las condiciones laborales de quienes allí trabajan contrarían enormemente la legislación laboral colombiana, pues les son aplicados descuentos injustificados e incluso tienen la obligación de laborar más del tiempo máximo permitido.
  • Los(as) modelos pueden ser sometidos(as) a situaciones de violencia y agresión sexual.
  • Se presentan casos de extorsión.
  • Suelen ser explotados niños, niñas y adolescentes.

 

Adicionalmente, resulta sencillo evidenciar la estrecha relación que puede existir entre los estudios sin formalización y/o control legal con los delitos de trata de personas, especialmente con las finalidades de explotación de la prostitución ajena e incluso la esclavitud y sus formas análogas, y en general, con los delitos que atentan contra la sexualidad.

Es necesario añadir que del otro lado se encuentran los estudios de modelaje que buscan cumplir con garantías integrales tanto para modelos como empresarios del mundo webcam, pero es necesario tener una normatividad que les brinde reconocimiento y permita que todos los estudios funcionen en una misma dirección y bajo las mismas directrices.

El ejercicio de esta actividad es una realidad actual que debe dejar de ser vista como un tabú o como un conflicto de tipo moral, y empezar a tratarse como objeto de regulación de fondo para evitar que su desarrollo sea un puente directo hacia la vulneración de derechos y garantías, como consecuencia de una omisión legislativa.

Ha de entenderse que este no es un escenario ilegal y que por sus particularidades requiere de atención especial por parte del Estado; mejor expresado en palabras del fiscal Ángel Fernando Castro Gutiérrez: “La ilegalidad de estos espacios no consiste en que una mujer (persona) se desnude frente a una cámara, sino en que este tipo de escenario se encuentre en desprotección” (Crónica del Quindío, 2018).

REFERENCIAS

El Tiempo. (2018) ¿Cuánta plata mueve industria erótica de las ‘webcam’ que pagará IVA? En: https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/cuanta-plata-mueve-la-industria-erotica-de-las-webcam-en-colombia-308282

La Crónica del Quindío. (2018). Estudios webcam, puerta de entrada a delitos sexuales. En: https://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-estudios-webcam-puerta-de-entrada-a-delitos-sexuales-fiscal-angel-castro-nota-123874.htm