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Mujer y Guerra: Una Estrategia de Dolor y Control

Por: Maria Alejandra Lozano | Bogotá D.C., 11 de Abril, 2019.

Durante años, las estrategias de guerra han establecido a la mujer como un objetivo militar, utilizando su cuerpo como campo de batalla y botín de guerra. De este modo, a través de la dominación dada por una sociedad patriarcal, frente al cuerpo femenino, se perpetúan claras violaciones de derechos a las mujeres por parte de grupos armados que buscan poder y control en los territorios de interés, lastimando así al ser que (en muchos casos) es considerado el sostén emocional de la familia, el “núcleo” fundamental dador de amor y confort frente a situaciones difíciles; características que el mismo patriarcado ha recargado sobre el género femenino.

Por lo tanto, el cuerpo de las mujeres es utilizado para silenciar y generar terror en la población, debido al hecho de que la mujer se construye en múltiples comunidades como propiedad del hombre, por lo que se podría inferir que las agresiones directas a mujeres buscan dañar y afectar a los hombres involucrados con ellas y que, lógicamente, pertenecen al bando enemigo o rival. Según Adzuba (2019) cuando se destruye a una mujer es como bombardear todo un pueblo, se entiende como un mecanismo para sembrar terror, pues con la violencia sexual realizada al cuerpo de la mujer se destruyen las familias y el tejido social. De esta forma, comprendemos como la violación, secuestro e intimidación de la mujer se extiende mucho más allá de las lógicas puras de la guerra hacia un carácter de sumisión, poder, estigma y miedo en los contextos sociales a los que pertenecen estas víctimas.

En República Democrática del Congo, se evidencian altos índices de violaciones y feminicidios que contienen un alto carácter de premeditación y planeación revelando fuertes mensajes de control a través de la generación de miedo y subyugación violenta de la mujer. A partir de las disputas se buscan obtener grandes zonas territoriales a fin de hacerse con el control del coltán, el llamado “oro negro” empleado en la fabricación de herramientas tecnológicas; su proceso de extracción y el sistema operativo sobre el cual funciona esta explotación de los recursos naturales se convierte en una sentencia a la dignidad humana avalada por intereses económicos y sociales que han puesto como carne de cañón a las mujeres en los contextos de violencia.

A nivel Colombia, existen una serie de registros que muestran la utilización del cuerpo de la mujer como instrumento de control en la guerra, evidenciando la violencia y la tortura sexual hacia ellas como un escenario de uso común en el marco del conflicto armado.  Sin embargo, no es en gran medida hacia las mujeres que integran el pie de fuerza de las líneas de combate de los grupos armados (sin desconocer la violencia ejercida sobre ellas), sino contra las mujeres presentes en los territorios en disputa. Es necesario mencionar que algunas de las mujeres que ingresan a los grupos armados son reclutadas por familiares debido a falta de oportunidades, mientras otras entran porque -según ellas- lo han querido desde siempre, lo que se constituye como paradójico al ser en muchos casos la única opción de vida que conocieron en sus territorios.

Las dinámicas en la guerra varían de acuerdo al actor armado, sus objetivos y los escenarios del conflicto; según los testimonios de mujeres farianas (pertenecientes a las FARC-EP) al interior del grupo tanto hombres como mujeres tenían tareas igualitarias y compartidas, muchas de ellas reclutadas desde niñas (violando su derecho a la niñez). En sus propias palabras, existía una falta de reconocimiento del trabajo de la mujer en la guerrilla, teniendo en consideración que constituían el 40% del pie de fuerza. Del mismo modo, es necesario relatar la violencia y vulneración del cuerpo de la mujer al interior de este grupo guerrillero debido a la práctica de legrados, al abandono forzado de sus hijos a terceros (cuando nacían), torturas y asesinatos que permiten dejar en evidencia que la mujer -aún armada- sigue estando subordinada en la guerra frente a su cuerpo, donde otros toman control de su sexualidad y reproducción.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADe igual manera, en Colombia se pueden recordar las violaciones de niñas menores de edad por parte de militares estadounidenses en Melgar y Girardot durante el Plan Colombia. Agresiones sexuales donde -en algunos casos- se incurrió en dinámicas de intimidación y extorsión haciendo uso de material grabado con contenido de las violaciones sexuales de las víctimas para constreñir o disuadir acciones de denuncia.  Lo anterior, fue categorizado incluso por gente del territorio como un acto de poder realizado por los militares; una forma de demostrar “quienes mandaban”.

Son muchos los casos registrados, de acuerdo con el informe de mujeres y guerra realizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica en el año 2011, en Magdalena hubo “un universo de 63 registros que comprenden testimonios de hechos acontecidos, tres de ellos en el transcurso de 1986, y los otros 60, entre 1991 y 2005” (p. 209) a causa de actores armados, sumado a hechos de mujeres violadas y torturadas por paramilitares como en la masacre del Salado. Datos concluyentes para el momento en que se realizó el informe, pero que claramente van a verse multiplicados en la actualidad a través de denuncias, testimonios y seguramente en los procesos de verdad que adelanta la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP. Las mujeres han sido tomadas en la guerra con el fin de humillar a los hombres o de silenciar su voz, mujeres que han sido torturadas para la “restauración de la masculinidad mediante su victimización” (SEGATO, 2017).

Es entonces como el cuerpo, un territorio sagrado y de propiedad única y exclusiva de las mujeres que lo habitan (su integridad física), es agredido, convirtiéndose en un delito de lesa humanidad que descompensa el crecimiento integral de la mujer al irrumpir en su intimidad. Un delito que se impone en la ley del silencio y el miedo, pues muchas mujeres dejan de denunciar las violaciones por las represarías que pueden tomar estos grupos armados frente a ellas o por la marginación que pueden llegar a vivir posterior a las denuncias. Lo último, debido a la estigmatización social perdurable en el tiempo de sus comunidades que resulta incluso creando sentimientos de culpabilidad de las víctimas hacia ellas mismas.

Es necesario resaltar la importancia de denunciar y de trabajar la sensibilización a la sociedad para el no rechazo y la no revictimización hacia las mujeres agredidas. Debemos asegurar que las víctimas puedan ser escuchadas, para una restitución digna, para no invisibilizar estos delitos, para sanar y recuperar proyectos de vida, para luchar por una reparación basada en el territorio (pues como ya se mencionó estas violaciones también producen desplazamiento forzado) y, por supuesto, para la no repetición.

En esta línea, es importante señalar que si bien el artículo se ha enfocado en las vulneraciones a la mujer en el marco de la guerra, estas se extienden a la trata de personas y al narcotráfico (no distantes del conflicto armado) donde a través del poder y de la creencia de dueñidad -que es una “forma extrema del patriarcado (…) que tiene poder sobre la vida y la muerte” (SEGATO, 2017)- se genera una comercialización del cuerpo femenino donde se configura como un elemento que no solo es tomado (violado, encarcelado y hecho “propiedad”) sino que también es agredido y explotado sexualmente o como medio de transporte de sustancias psicoactivas, haciendo con él lo que las figuras de poder, de estas mafias, desean.

Es preciso abolir el sistema capitalista patriarcal desde un feminismo interseccional, desde una justicia y equidad social que genere posibilidades de movilidad social y, con ello, alternativas de vida digna. Lo anterior, fomentando el diálogo, la inclusión de las mujeres en su diversidad y la noviolencia como postura política para alcanzar transformaciones sociales. Noviolencia como alternativa al atender a la violencia directa, cultural y estructural, pues se constituye como el arma “más subversiva que el cañón de un fusil hoy en día” (NOVIOLENCIA. S.F), un arma para hacerle frente a una guerra que quita tierras, mata seres queridos, llena de miedo, arrebata el derecho a decidir y flagela la sexualidad y la intimidad.

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REFERENCIAS

Abzuba, C. (2019).  Violencia sexual: un arma de guerra en Congo. Recuperado de: http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-2-noticias/2-noticias-caddy/5095439/ el 28 de marzo del 2019.

Centro Nacional de Memoria Histórica. (2011). MUJERES Y GUERRA: VÍCTIMAS Y RESISTENTES EN EL CARIBE COLOMBIANO. Bogotá, Colombia.

Desconocido (Tavoradio). (2017). La lucha armada de las mujeres de las FARC- Documental completo. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=SWlXaGEBJu4 el 6 de abril del 2019.

NOVIOLENCIA.  (S,f). Recuperado de: https://www.ugr.es/~mariol/files/publicaciones/capitulos_de_libro/noviolencia/44.pdf el 6 de abril del 2019.

Segato, R. (2017). Rita Segato: Cuerpo, territorios y soberanía: violencia contra las mujeres. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=Nvss3YPEUv4 el 7 de abril del 2019.

Vega, R. (2015). ¿PIFIA HISTÓRICA, O PÍFIA PERIODÍSTICA? ABUSOS SEXUALES DE MILITARES DE ESTADOS UNIDOS E IMPUNIDAD EN COLOMBIA. Recuperado de: https://lasillavacia.com/queridodiario/la-version-de-renan-vega-sobre-los-53-casos-de-abuso-sexual-50309 el 6 de abril del 2019.

IBM, Pasos Libres, UNODC y el Stevens Institute of Technology llevaron a cabo la primera BlueHack Contra la Trata de Personas de Estados Unidos

|Bogotá D.C., 27 de Marzo de 2019.

La Fundación Pasos Libres viajó a Nueva Jersey del 6 al 12 de marzo para ejecutar junto con IBM, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Stevens Institute of Technology, la primera BlueHack contra la Trata de Personas en Estados Unidos. Este importante evento se llevó a cabo como resultado del rotundo éxito de la BlueHack Pasos Libres realizada en Colombia y replicada en Brasil en 2018.

La BlueHack en Nueva Jersey reunió 45 estudiantes quienes durante 32 horas diseñaron soluciones tecnológicas innovadoras para identificar y rescatar víctimas de trata de personas; incrementar la eficiencia en la recopilación y gestión de datos relacionados con el delito; y potenciar los esfuerzos de prevención de la trata de personas en Estados Unidos. Durante el evento, 20 mentores de IBM, Fundación Pasos Libres, UNODC y el Stevens Institute of Technology brindaron asesoría permanente en trata de personas, programación, negocios y marketing a los participantes.

El evento además contó con la presencia de invitados especiales como Natalae Velez y Francisco Zornosa, Fiscales Adjuntos de la Oficina del Fiscal del Distrito de Manhattan; Hernani Goncalves, Oficial Retirado de la DEA; y Lamont Heibert, Director de Programa en UNITAS, quienes expusieron las principales dinámicas del delito en Estados Unidos así como experiencias personales investigando redes de crimen organizado y asistiendo víctimas.

Al final de la competencia los equipos presentaron sus propuestas ante un destacado y exigente panel de jurados que evaluó el carácter innovador, viabilidad y calidad general de las ideas, prototipos y códigos. Argo, equipo ganador de la BlueHack, desarrolló una interfaz que ayuda a investigadores a analizar grandes cantidades de datos en redes sociales para identificar publicaciones y mensajes que podrían ser indicios de trata de personas. El segundo lugar lo ocupó HTKG (Human Trafficking Knowledge Graph), quienes crearon una herramienta para generar “hot spots” para marcar zonas de explotación de víctimas, mientras que Victim-Centered Solutions, equipo que ocupo el tercer lugar, desarrolló “HoneyPot” aplicación que permite a las víctimas de explotación sexual solicitar ayuda y facilitar su rescate.

En el marco de la agenda de Pasos Libres en Estados Unidos, el Cofundador y Director de la Fundación, Sebastián Arévalo Sánchez, tuvo la oportunidad de visitar el Thomas J. Watson Research Centre de IBM en Yorktown, para conocer los últimos avances tecnológicos de IBM y explorar junto con el equipo de Innovación y Ciudadanía Corporativa de la compañía, las múltiples oportunidades para seguir utilizando tecnología de punta en la resolución de diversas problemáticas sociales.

Esta versión de la BlueHack Contra la Trata de Personas y en general la visita de Pasos Libres al país norteamericano reafirmó el inmenso potencial de esta alianza única entre IBM, Fundación Pasos Libres y UNODC para ofrecer soluciones a la problemática de la trata de personas mediante la tecnología, la innovación y el emprendimiento. En agosto de 2019 este maravilloso equipo llevará a cabo la segunda versión de la BlueHack Pasos Libres en Colombia, de modo que si quieres participar en este evento único esta será la oportunidad.

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|Por parte del equipo de la Fundación Pasos Libres queremos extender un cordial agradecimiento a IBM y especialmente a Erin Jurgens, Sergio Borger, Jesus Tabares y Martin Laird por creer en nuestra organización y trabajar junto con nosotros para hacer realidad nuestra misión: revolucionar la forma de prevenir y luchar contra la trata de personas.|

 

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Páginas relacionadas:

BlueHack Against Human Trafficking – IBM https://openbluehack.mybluemix.net/event/baht-03-19

BlueHack Against Human Trafficking – Stevens Institute of Technology: https://www.stevens.edu/news/stevens-students-develop-technologies-fight-human-trafficking

 

 

Grooming: De la conexión emocional al abuso sexual

Por: Juan Pablo García | Bogotá D.C., 20 de Marzo, 2019.

En los últimos años, hemos establecido una relación dependiente a las herramientas que la tecnología nos ha provisto, integrando diferentes funcionalidades a las conductas sociales que transforman la manera en que interactuamos con otras personas. Esta expansión tecnológica trajo consigo procesos importantes de tecnificación de los trabajos y mejoro el acceso a la información en temas de seguridad, alfabetización, comunicación, economía, entre otros. Sin embargo, también posibilitaron la inserción de acciones delictivas a los diferentes escenarios individuales y colectivos característicos de cada persona.

En la actualidad, el Grooming se ha establecido como una acción delictiva que afecta en mayor parte a niños, niñas y adolescentes. Whittle (2013) lo define como una técnica para convertir la fantasía del abusador o agresor sexual en una realidad, ya sea de manera virtual o física. Por lo tanto, si bien esta conducta se ve tipificada por medios de comunicación y algunas personas como “el engaño pederasta a través de internet” contiene muchas más aristas que dependen del perfil del agresor, de sus víctimas y sus entornos protectores. En otras palabras, podemos considerar el Grooming como un proceso mediante el cual una persona prepara a un niño, a sus adultos cercanos y su ambiente para llevar a cabo el abuso o agresión.

La complejidad del Grooming resulta del carácter multifacético que adquiere según la personalidad y preferencias del agresor, puesto que varían en el estilo de captación, los incentivos que otorgan, así como, la duración del proceso y la intensidad con que se mantiene el contacto con las víctimas. La instauración de este fenómeno delictivo se construye a partir del poder y control que puede adquirir el agresor, por lo tanto, el éxito dependerá en su mayoría del nivel de exposición del menor a los canales de comunicación y el grado de penetración de las acciones de manipulación en sus escenarios individuales y colectivos.

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Según O’Connell (2003) son 6 las etapas utilizadas por el Groomer: Formación de amistad; Consolidación de la relación; Evaluación de riesgos; Exclusividad; y Actuación Sexual. La formación de amistad inicia con el mapeo general del niño o niña, estableciendo sus gustos a través de peticiones de información personal pero sin ningún carácter sexual, en donde las redes sociales se convirtieron en una fuente instantánea de datos que el agresor utiliza como estrategia para ganar la confianza de la víctima y cuya durabilidad se establece de acuerdo a su nivel de recepción. En la consolidación de la relación, se incrementan los detalles de la información, se habla de la familia, estudio y entorno social creando la idea de un trato de mejores amigos a través de la regularidad de las conversaciones y la intimidad de las discusiones compartidas.

La etapa de evaluación de riesgos, revela las rutinas y actividades de los familiares del menor junto con las locaciones de los aparatos tecnológicos, buscando reducir el nivel de exposición del agresor.  En la exclusividad se establece cierta dependencia y confianza mutua integrando las conversaciones de carácter íntimo, finalmente,  la actuación sexual comprende una naturalización de los temas de carácter sexual y se utiliza el desconocimiento de algunos contenidos por parte del menor para incrementar su vulnerabilidad. La actuación sexual puede darse en un escenario virtual en donde el agresor adquiere videos e imágenes explícitas, o físico en donde se concreta un encuentro que termina en casos de abuso sexual y/o explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes.

La conformación de comunidades que intentan legitimar preferencias sexuales con menores de edad sumado a las facilidades que la tecnología ha establecido en los procesos de comunicación e interacción social incrementa los desafíos en materia de prevención, identificación e investigación debido también a la anonimidad que permiten estas plataformas. El carácter cifrado de los mensajes y grupos de chat se ha utilizado por las redes de crimen organizado y ofensores sexuales como canales de producción, distribución y consumo de material con contenido de explotación sexual infantil preferidos por el nivel de inmediatez de los contenidos, el rango de exposición de las víctimas, y los bajos riesgos de aprehensión.

Son claros los desafíos que existen frente al fenómeno del Grooming con niños, niñas y adolescentes en donde el uso de las plataformas tecnológicas por parte de los agresores amplifica el nivel de amenaza y daño. De igual manera, el acceso descuidado de las posibles víctimas a internet y a las redes sociales incrementa el nivel de exposición a fenómenos criminales. Por lo tanto, es necesario comprender las tendencias globales en términos de tecnología y poseer conocimientos suficientes para impedir la creación de contextos de vulnerabilidad o riesgo en nuestros escenarios sociales.

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REFERENCIAS

O’Connell, R. (2003). A typology of cyber sexploitation and online grooming practices. Preston, England: University of Central Lancashire.

Whittle, H., Hamilton, C., Beech, A., and Collings, G. (2013). A Review of Online Grooming: Characteristics and Concerns. (18:1), pp. 62–70.

Boy Lovers: Activistas Pro-pedofilia

Por: Valeri Chaverra Rodríguez | Bogotá D.C., 14 de Marzo, 2019.

A la revolución sexual dada en occidente durante los años 70, se le atribuyen diferentes efectos positivos frente al cambio de concepciones conservadoras de la sexualidad, pero poco es conocido que tras ésta, en 1978 se fundó La Asociación Norteamericana de Amor Hombre/Niño (NAMBLA), por sus siglas en inglés, la cual se encuentra vigente en la actualidad pero sin la misma intensidad activista que la caracterizaba en sus inicios.

¿Por qué se originó esta Asociación y cuál es su objetivo?

NAMBLA surgió con la finalidad de terminar la supuesta opresión existente entre las relaciones de hombres y niños mutuamente consensuadas a través de construir comprensión y apoyo para tales relaciones; educar al público sobre la naturaleza benevolente del amor hombre/niño; cooperar con diferentes movimientos de liberación; y apoyar la liberación de prejuicios y opresión sexual de personas de todas las edades.

Esta asociación pro-pedofilia, como ha sido identificada, se contrapone a las leyes que determinan la edad mínima de consentimiento, según ellos, niegan el disfrute y la autonomía del cuerpo y la vida libre de hombres y niños.

Cabe resaltar que NAMBLA no ha sido la única asociación de activismo pro-pedofilia, MARTIJN, Nederlandse Vereniging voor Seksuele Hervorming, Enclave Kring en Países Bajos y Pedophile Information Exchange en Reino Unido fueron organizaciones que defendieron la pedofilia bajo principios similares.

Los integrantes de NAMBLA y otros grupos virtuales como Virtuous Pedophiles, se definen a sí mismos como Personas Atraídas por los Menores (MAP) por sus siglas en inglés y se subclasifican en boy love o girl love.

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Los boy lovers pretenden que el acto de tener relaciones sexuales con un niño, compartir fotografías y videos con contenido sexual explícito con otras personas que se identifican bajo el mismo concepto, debe ser entendido desde un punto de vista racional, en donde no se trata de que la sociedad “acepte” sus pretensiones sexuales, sino que comprendan que los hechos no toman lugar bajo el abuso u obligación por parte del hombre al niño, por el contrario, los tipifican como actos realizados de manera voluntaria entre ambas partes.

En Argentina, Jorge Corsi uno de los principales líderes del movimiento boylover fue encarcelado por cargos de pedofilia y corrupción de menores. Era psicólogo especializado en violencia familiar, cuyas habilidades y conocimientos metodológicos le permitieron entablar de forma eficaz relaciones con niños a través de internet, lo que reveló la multidimensionalidad de la problemática y su inmersión en las diferentes esferas sociales.

En la actualidad, el accionar de pedófilos se da bajo las dinámicas del grooming, tema que se desarrollara más a fondo en una próxima publicación, por ahora sólo concierne tener en cuenta que es el engaño pederasta, vía internet.

Mediante el uso de las plataformas tecnológicas las comunidades de pedófilos han adquirido mayores herramientas para interactuar con niños, niñas y adolescentes incrementando el nivel de riesgo y vulnerabilidad ante los altos índices de exposición a las redes sociales y los diferentes contenidos digitales. De igual manera, la conformación de grupos o colectivos que luchan por adquirir derechos sexuales con población infantil y la búsqueda de aprobación de sus preferencias representa escenarios alarmantes ante esta conducta delictiva y su posible réplica.

Los altos índices de casos de pedofilia y el aumento de la producción, distribución y adquisición de material con contenido de explotación sexual infantil se ha convertido en un desafío para los países, sus comunidades y las autoridades encargadas de buscar y penalizar estas conductas delictivas. Del mismo modo, la legitimación de conductas sexuales con población infantil en diferentes esferas sociales incrementa el nivel de dificultad en el rastreo, identificación y judicialización de personas o comunidades de pedófilos que se esconden en sus mensajes de amor y sexualidad libre construidos desde los 70´s.

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REFERENCIAS:

Cera, D. (2017). Boylovers: la historia de los pedófilos que exigieron libertad para violar niños.: Cultura Colectiva. Recuperado de https://culturacolectiva.com/historia/boylovers-pedofilia

Pearl, M. (2016). ¿Qué fue de la mayor asociación pro-pedofilia del mundo?: Vice. Recuperado de https://www.vice.com/es/article/wd9gjx/nambla-pedofilia-0704

WHO WE ARE. (s.f). Recuperado el 13 de marzo de 2019, del sitio Web NAMBLA: http://www.nambla.org/welcome.html

 

Cuerpos Mutilados: Sexualidades y Libertades Robadas

Por: Maria Alejandra Lozano | Bogotá D.C., 07 de Marzo, 2019.

La mutilación genital es una práctica que ha sido desarrollada durante años en diferentes países alrededor del mundo, justificada como una “tradición de iniciación” que vulnera los derechos sexuales y reproductivos de millones de niñas, jóvenes y mujeres dejando consigo consecuencias físicas, recuerdos nefastos y cadenas de dolor que se extienden de manera transgeneracional. Si bien con la mutilación genital (la mayor parte de los casos ablación del clítoris) hay una violación de derechos, esta se evidencia en el plano de lo público desde las costumbres y particularidades culturales de algunos territorios (pues se identifican países y comunidades en concreto que aún lo practican), dejando de lado que este fenómeno va más allá al evidenciarse en el marco de la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

Lo anterior, devela que la MGF (mutilación genital femenina) trasciende de la discusión como práctica de una comunidad específica, es el repensar el sistema capitalista en el que nos encontramos inmersos, así como la construcción actual de sujetos donde el género alude a la producción y reproducción de opresiones, discriminaciones y abusos que pasan por el cuerpo femenino.

La MGF se refiere -según la Organización Mundial de la Salud- a todos los procedimientos que de forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos. Algunos tipos de mutilación son: 1. Clitoridectomía que consiste en la resección parcial o total del clítoris; 2. Excisión que se refiere a la resección parcial o total del clítoris y los labios menores; 3. Infibulación que trata del estrechamiento de la apertura vaginal que se sella cortando y recolocando los labios menores o mayores, muchas veces cociéndolos; y 4. Todos los procedimientos lesivos con fines no médicos como incisiones, raspados, etc.

En este último punto se puede añadir el planchado de pechos, una práctica que se ha venido desarrollando y expandiendo en los últimos años en Reino Unido, consiste en planchar el pecho de las niñas y adolescentes con una piedra caliente apenas se presencian los signos de pubertad, ello -según la comunidad- a fin de proteger a las niñas de atraer la atención de los hombres y evitar casos de acoso y violación. Estas costumbres se llevan aún a cabo en países como Somalia, Guinea o Egipto, también en Indonesia, Irak, India, Malasia e incluso en algunos lugares de Europa.

Las prácticas de MGF traen consigo consecuencias nefastas, por una parte, algunos procesos de mutilación no cuentan con buenas condiciones de salubridad puesto que son llevados a cabo por mujeres de la familia de la niña tomando en consideración que la mayoría de los casos se realizan en la infancia -en algún momento entre la lactancia y la adolescencia- y muy pocas veces en la edad adulta, provocando fuertes dolores, infecciones, hemorragias e incluso la muerte. Por otra parte, se presenta una destrucción de tejidos, cicatrices, dolores al momento de los partos, en las relaciones sexuales y durante el periodo (sin contar que en algunos casos se ha llegado a perder la sensibilidad de la zona), mutilando no sólo el cuerpo de la mujer, sino también su sexualidad; la posibilidad de sentir placer a través de sus genitales y disfrutar de él. Significando una serie de daños emocionales, psicológicos, sociales y físicos.

Lo anterior, lleva a comprender cómo el cuerpo se instala como un tema de debate, pues permite ver cómo el cuerpo -tanto femenino como masculino- son un punto en que las diferencias de clase social, raza, etnicidad y por razón de género se inscriben, pues como lo señala Foucault en sus planteamientos sobre el poder y la disciplina: los cuerpos de los sujetos constituyen una entidad en la que el poder se inscribe, en donde el orden y la disciplina social se maneja a través de mecanismos de vigilancia y de castigo (Donoso, 2002).

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De este modo, el cuerpo parte desde una dimensión social donde tiene que ver con instituciones y normas, donde es visto como un objeto cargado de significados culturales útiles para mantener y reproducir un orden social específico. Significaciones que parten desde estructuras de género donde la mujer está a disposición del hombre (pues la MGF se plantea como una “limpia del cuerpo” para que pueda despertar interés en el género masculino, como una transición de niña a mujer), donde la mujer pasa a ser cosificada, lo que implica que no piense, no sienta y, por ende, no tome las decisiones sobre lo que atraviesa su propio cuerpo.

Pero la mutilación genital no sólo se presenta como una “práctica cultural”, como bien se acaba de mencionar es una forma de subordinación donde el cuerpo de la mujer es un objeto que puede ser exhibido, ocultado, o tocado en nombre de la “libertad” o de la “protección moral” (Ravelo, 2016). Es por este orden patriarcal que muchas de las mujeres que son víctimas de trata de personas -con fines sexuales- son víctimas también de mutilación luego de los actos sexuales, configurándose en una pornografía sádica que muchas veces se encuentra en el cine Snuff (cine de mutilaciones y asesinatos no actuados) manejados a través del mundo tecnológico que tenemos a nuestra disposición.

Existen reportes forenses donde se presencian mutilaciones de mama, ojos, vísceras y otros órganos, sumado a lesiones dentales y cortes en la piel y genitales llevadas a cabo a la par de violaciones y torturas sexuales, eventos producidos por traficantes de mujeres que las raptan y las someten a dichas prácticas para obtener ganancias económicas mientras refuerzan su estatus de varón en una sociedad misógina desde la dominación a través del miedo. Mercantilización del cuerpo femenino que no es nueva, pues se ha practicado desde los años cuarenta del siglo pasado, pero con la globalización se ha modernizado a través de la tecnología e informática creando consumos sexuales que abarcan la desaparición forzada y crímenes contra mujeres y niñas.

En esta medida, el cuerpo y la sexualidad de la mujer se hallan inmersos en una violencia estructural donde la impunidad, la misoginia, la moral represiva y los prejuicios sociales fortalecen un sistema económico lleno de abusos y desigualdad, donde el silenciamiento frente a los derechos sexuales reproductivos de las mujeres se consolida como la complicidad con la reproducción de un ordenamiento de género en el cual el cuerpo femenino se transforma en el cuerpo para los otros, el cuerpo para ser deseado, exhibido, gozado y violentado (Ravelo, 2016).

La MGF ha de ser abordada desde el repensar de un sistema sexo – género (el cual se apoya por el capitalismo que explota, comercializa sexualmente y objetiviza el cuerpo femenino), pues someter a la mujer a una esclavitud moderna donde además son mutiladas y sufren de muertes violentas a causa de la inequidad de género, la desigualdad y la pobreza, sólo demuestra que se está ante un sistema que pone formas de control a los cuerpos a través de un binomio de goce y miedo evidenciado desde la pornografía sádica y la misoginia.

Por ello, es necesario empoderar a las mujeres sobre sí mismas, que sean quienes sean o vivan donde vivan, las decisiones que afecten sus cuerpos las tomen ellas mismas ejerciendo libre control de su sexualidad y reproducción. Es necesario repensar los roles y estereotipos de género que nos atraviesan, pues más allá de planchar el pecho de una niña para evitar el acoso sexual, es menester enseñar a niños y hombres a no acosar y/o abusar de las mujeres. Es fundamental pensar en la violencia física, psicológica y estructural que vive la mujer -a diario- para abolirla, pues ser mujer no debe ser una condición de vulnerabilidad y/o riesgo en los territorios que habitamos. Un escenario de resistencia y lucha por su transformación.

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REFERENCIAS:

Sacrificios Humanos: La forma más aterradora de trata de personas en Uganda

Por Sebastián Arévalo Sánchez | Bogotá D.C., 20 de Febrero, 2019

Cuando pensamos en sacrificios humanos es posible que lo primero que llegue a nuestra mente sean las ofrendas que siglos atrás antiguos imperios ofrecían a sus dioses con el propósito de agradecer, solicitar favores, suplicar perdón o atraer un clima propicio para las cosechas. Sin embargo, triste y escalofriantemente, los sacrificios humanos siguen siendo una realidad en nuestros días, y aunque en varios países dicha práctica continúa bajo las sombras, en Uganda no deja de estar en la agenda de activistas y organizaciones que luchan contra la trata de personas y promueven los Derechos Humanos.

Durante la primera década del siglo XXI, la problemática de los sacrificios humanos en Uganda llegó a las primeras planas de importantes periódicos en todo el mundo, sin embargo, hoy en día parece caer nuevamente en el olvido mientras que el número de víctimas continúa aumentando y las promesas de justicia se esfuman junto con el recuerdo de aquellos a quienes brujos y hechiceros les arrebataron sus vidas.

Aunque en la actualidad las autoridades reportan un bajo número de “incidentes” relacionados con sacrificios humanos, organizaciones como el Pulitzer Center y Jubilee Campaign afirman que las víctimas llegan a miles y que el gobierno intenta minimizar la magnitud del problema. A pesar de la indiferencia de las autoridades, la presión del pueblo ugandés sumada a la voluntad de algunos políticos y la presión internacional logró que la Ley Contra la Trata de Personas de Uganda de 2009 incluyese los sacrificios humanos. La ley señala que la explotación incluye “sacrificio humano y extracción de órganos o partes del cuerpo para la venta o con fines de brujería, rituales o prácticas perjudiciales”. Así mismo, define el sacrifico humano como “el asesinato, mutilación, extracción de órganos o partes del cuerpo de una persona con fines de venta o de brujería, rituales o cualquier práctica humana dañina”.

Cuando conocí sobre esta problemática varios años atrás, casi de inmediato me pregunté ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué lleva a las personas a ofrecer y solicitar sacrificios humanos? ¿Por qué las autoridades hacen tan poco al respecto?

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Al principio, lo primero que vino a mi mente tratando de entender las motivaciones para ofrecer y solicitar el sacrificio de un ser humano fue la cultura y la religión. En parte debido a mi desconocimiento de la historia ugandesa, llegué a pensar que se trataba de una antigua práctica que se había perpetuado en el tiempo. Sin embargo, el activista Marco Vernaschi (2010) sostiene que en Uganda los sacrificios humanos, particularmente de niños, son un fenómeno que se ha incrustado en las costumbres tradicionales pero que no tiene una relación genuina con la cultura local y que la apelación a las “creencias culturales” son en realidad una excusa utilizada por los hechiceros para justificar sus crímenes y por el gobierno para evitar tomar medidas.

Varios investigadores afirman que los sacrificios humanos han permeado las esferas políticas, sociales y económicas de la sociedad ugandesa. Por ejemplo, la organización holandesa Kids Rights (2014) señala que la práctica de los sacrificios humanos se ha amalgamado y confundido peligrosamente con la medicina tradicional del país, en donde criminales que se hacen pasar brujos prometen curar enfermedades como el sida y el cáncer. Dichos brujos convencen a personas incautas de pagar altas sumas de dinero para ofrendar un sacrificio que puede consistir en la tortura, homicidio y desmembramiento de un niño, niña o mujer.

Así mismo, Vernaschi (2010) afirma que los hechiceros tienen tanta influencia en Uganda como para definir los resultados de las elecciones, motivo por el cual varios políticos presuntamente evitan denunciar a los criminales e incluso se ven involucrados en el sacrificio de personas. De hecho, varios medios de comunicación denunciaron que durante las elecciones de 2016 se incrementó notablemente el número de niños, niñas y mujeres desaparecidas presuntamente debido a los sacrificios humanos ordenados por políticos para ganar las elecciones.

Reportes periodísticos y policiales han mencionado historias en las que propietarios de inmuebles compran cabezas de niños y niñas para ser enterrados en las bases de edificaciones en construcción con el propósito de atraer la buena fortuna, mientras que otros ofrecen sacrificios para gozar de vidas llenas de riqueza. Lo cierto es que la búsqueda de salud, prosperidad y poder político, aparentemente, es la razón por la cual la demanda de sacrificios humanos se mantiene en Uganda. Por otro lado, el dinero es, por lo menos a primera vista, la principal razón para ofrecer tan aberrante “servicio”.

Día a día los brujos tienen más poder y los sacrificios humanos parecen ser cometidos bajo el amparo de algunas autoridades, políticos y civiles. La capacidad para enfrentar dicha problemática, a pesar de que la ley reconoce esta conducta como una forma de trata de personas, disminuye en un contexto en donde la criminalidad organizada está surgiendo y fortaleciéndose alrededor de tan aberrante práctica. Los sacrificios de seres humanos son un crudo recordatorio de una grave violación a los Derechos Humanos que, al igual que algunas finalidades de trata de personas, ocurre ante la mirada impotente de nuestra humanidad.

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Referencias

Kids Rights & Universiteit Leiden. (2014). Child Sacrifice in Uganda, in a global context of cultural violence.

Uganda Legal Information Institute. (2009). Prevention of Trafficking in Persons Act.

Vernaschi, M. (2010). Uganda: Child Sacrifice Not a Cultural Issue. Pulitzer Center.


Modelaje Webcam: El mundo desconocido detrás de la omisión legislativa

Por: Fabiana Torres |Bogotá D.C., 13 de Febrero, 2019

No es un secreto para ningún individuo de la población colombiana que la realidad social del país se encuentra tristemente ligada a múltiples problemáticas como la desigualdad, la pobreza, la dificultad para acceder a educación superior, la escasez de oportunidades y el desempleo. Como consecuencia directa de lo anterior, se observa en los habitantes la construcción de idearios sociales relacionados con la obtención de dinero fácil y rápido a fin de mejorar condiciones de vida, aunque esto requiera acudir a medios “poco convencionales”.

En la última década, el desempeño de mujeres, hombres, parejas y población trans en el mercado erótico como modelos webcam ha ascendido gracias a la amplia demanda tanto interna como externa del servicio. Individuos de todas las regiones del país han logrado materializar los idearios sociales anteriormente descritos a través del ejercicio del modelaje y el erotismo mediante plataformas digitales, convirtiéndose Colombia en el segundo país con mayor suministro de proveedores y modelos webcam en el mundo, después de Rumania.

Aunque resulta cierto que gran parte de la población colombiana aún mantiene posiciones conservadoras en torno a las conductas y los escenarios de tipo sexual, también es meritorio resaltar que el reconocimiento de libertades propio de nuestra época ha abierto significativamente las puertas a la industria del sexo para posicionarse y fortalecerse, logrando estar al margen de los juicios de moralidad.

Este negocio se ha introducido, consolidado y normalizado de tal manera en nuestra sociedad, que actualmente es posible encontrar abiertamente gran cantidad de ofertas laborales en redes sociales o páginas web sin poder identificar su verdadero origen y puede accederse fácilmente a los servicios como consumidor.

Su auge ha sido de tal magnitud, que incluso existen canales en plataformas como Youtube dedicados a aconsejar a aprendices o principiantes en la industria del modelaje webcam con base en la experiencia de exponentes con amplia trascendencia en el campo, y así mismo se ha creado una “universidad” del mundo webcam para brindar a sus aspirantes herramientas de persuasión, seducción, posturas corporales, ajuste de ángulos, creatividad, entre otras.

Pese al reconocimiento generalizado de esta industria y su funcionamiento abierto y libre de barreras por un largo tiempo, parece ser que los legisladores colombianos no han tenido ningún interés en regularla, o al menos, no en hacerlo más allá de aplicar un gravamen que le permita al Estado recoger fondos y de manera alterna cree la posibilidad de reducir el ejercicio de una “actividad moralmente nociva” (El Tiempo, 2018).

Prueba de ello se encuentra en que no existe como tal una actividad económica que pueda acomodarse al ejercicio del modelaje webcam ante Cámara de Comercio, no les es otorgado el derecho al uso de suelo a los estudios, no existe normatividad específica en torno al correcto ejercicio de la actividad, derechos y manejo de ingresos y, en consecuencia, no existe una entidad estatal que se preocupe realmente por ejercer vigilancia y control sobre la industria en general.

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Poca importancia merece en realidad el hecho de que la industria deba realizar contribuciones legales (pues de una u otra forma ya lo estaban haciendo a través de otros medios), y mucho menos el hecho de ser una “actividad moralmente nociva” que deba reducirse, pues su existencia es una realidad latente, resultaría totalmente ilusorio aspirar a la extinción o disminución considerable de un negocio que cada día adquiere más fuerza y se encuentra dentro de las posibilidades de autodeterminación de las personas que deciden ingresar al mercado.

Lo que realmente merece especial atención y debería ser materia de un proceso legislativo serio es la regulación de fondo de una industria que por su esencia permite la materialización de múltiples conductas que dan lugar a la vulneración de derechos y a la comisión de diversos ilícitos, especialmente si no se obtienen consecuencias reales ante los atropellos.

Ejemplo de lo anterior, se encuentra especialmente en la existencia de una importante cantidad de estudios clandestinos dedicados al modelaje webcam, donde se presentan situaciones como las siguientes:

  • Las condiciones de salubridad para los y las modelos son paupérrimas, de tal manera que pueden contraer enfermedades, en mayor medida de transmisión sexual.
  • Las condiciones laborales de quienes allí trabajan contrarían enormemente la legislación laboral colombiana, pues les son aplicados descuentos injustificados e incluso tienen la obligación de laborar más del tiempo máximo permitido.
  • Los(as) modelos pueden ser sometidos(as) a situaciones de violencia y agresión sexual.
  • Se presentan casos de extorsión.
  • Suelen ser explotados niños, niñas y adolescentes.

 

Adicionalmente, resulta sencillo evidenciar la estrecha relación que puede existir entre los estudios sin formalización y/o control legal con los delitos de trata de personas, especialmente con las finalidades de explotación de la prostitución ajena e incluso la esclavitud y sus formas análogas, y en general, con los delitos que atentan contra la sexualidad.

Es necesario añadir que del otro lado se encuentran los estudios de modelaje que buscan cumplir con garantías integrales tanto para modelos como empresarios del mundo webcam, pero es necesario tener una normatividad que les brinde reconocimiento y permita que todos los estudios funcionen en una misma dirección y bajo las mismas directrices.

El ejercicio de esta actividad es una realidad actual que debe dejar de ser vista como un tabú o como un conflicto de tipo moral, y empezar a tratarse como objeto de regulación de fondo para evitar que su desarrollo sea un puente directo hacia la vulneración de derechos y garantías, como consecuencia de una omisión legislativa.

Ha de entenderse que este no es un escenario ilegal y que por sus particularidades requiere de atención especial por parte del Estado; mejor expresado en palabras del fiscal Ángel Fernando Castro Gutiérrez: “La ilegalidad de estos espacios no consiste en que una mujer (persona) se desnude frente a una cámara, sino en que este tipo de escenario se encuentre en desprotección” (Crónica del Quindío, 2018).

REFERENCIAS

El Tiempo. (2018) ¿Cuánta plata mueve industria erótica de las ‘webcam’ que pagará IVA? En: https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/cuanta-plata-mueve-la-industria-erotica-de-las-webcam-en-colombia-308282

La Crónica del Quindío. (2018). Estudios webcam, puerta de entrada a delitos sexuales. En: https://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-estudios-webcam-puerta-de-entrada-a-delitos-sexuales-fiscal-angel-castro-nota-123874.htm

Poniéndole filtros al erotismo

Por: Juan Pablo García | Bogotá D.C., 06 de Febrero, 2019.

El sexting se ha convertido en una práctica común realizada por adolescentes, jóvenes y adultos en donde a raíz del boom tecnológico y de la facilidad que hemos adquirido en materia de comunicación, los comportamientos sociales han alcanzado una connotación digital, incluso, los de carácter sexual. Debido a esto, el envío de material sexual como los mensajes, vídeos, imágenes y vídeo-llamadas se ha establecido como un aspecto clave en nuestra intimidad.

Esta práctica existe desde mucho tiempo atrás y se ha actualizado a partir de la tecnología. O quién no sabe de las cartas en donde las parejas, amigos o conocidos por correspondencia entablaban historias de amor, de amistad y de sexo bastante detalladas. O también fotos y vídeos de desnudos con las primeras cámaras que terminaban guardadas en rollos sin revelar. Por lo tanto, estos comportamientos sexuales han estado siempre presentes pero el desarrollo tecnológico incrementó el nivel de las interacciones personales de carácter sentimental e íntimo, instaurando la discusión del sexting como un aspecto nuevo en nuestra cotidianidad.

La concepción del sexting por parte de la población joven puede estar siendo tomada como un fenómeno desligado de las acciones que componen la sexualidad, estableciendo el envío de material sexual a través de plataformas tecnológicas como una práctica segura en el imaginario juvenil, puesto que se reduce este concepto a un carácter netamente físico, y con mayor atención en el coito y la penetración (Davidson, 2014).

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La percepción de seguridad de esta práctica viene dada a partir de la imposibilidad de contraer una enfermedad de trasmisión sexual o un embarazo no deseado, e incluso diferentes factores como la posibilidad de escoger la mejor foto, de maquillarla o agregarle filtros para generar mayor impacto tanto en la persona que lo envía porque incrementa su nivel de aprobación ante las modificaciones como en el receptor del contenido ante imágenes o vídeos vistosos y excitantes. De este modo, se rompen inhibidores internos como las inseguridades con el cuerpo por diferentes características físicas o factores psicosociales vinculados a baja autoestima y auto-aprobación, al igual que externos dada la facilidad para enviar y recibir los contenidos y la velocidad de las plataformas de comunicación para compartirlos.

El sexting puede resultar en un fenómeno cíclico, va desde crear y compartir material sexual voluntariamente hacia otra persona hasta el reenvío no consensuado del contenido a un tercero, e inclusive situaciones en las que se filtra las imágenes y vídeos a través de redes sociales o sitios web pornográficos. Esto ha implicado la aparición de jergas sobre todo en población joven del fenómeno del sexting, como “pack” que se refiere al conjunto de contenido sexual que se comparte, o “zelda” que representa el link en internet donde se puede hallar el pack. De igual manera, resultan términos como “ward” para identificar y establecer un contenido como importante y encontrarlo posteriormente con facilidad, terminología recogida y adaptada de juegos online de moda.

Pero ¿qué nos lleva a compartir cada vez más material sexual?

El sexting se convirtió para muchas parejas en sinónimo de compromiso en una relación, puesto que se llega incluso a exigir el envío de material sexual alegando el nivel de enamoramiento y reciprocidad de la otra persona. En pocas palabras, se crea el supuesto que entre más imágenes o vídeos se le envíe al otro, más amor o atracción se siente, y ese nivel de compromiso se mide de acuerdo a la creación de nuevo contenido sexual y la regularidad del envío. Por otro lado, la facilitación en las interacciones sociales que nos permiten las plataformas tecnológicas ha llevado al incremento de conexiones personales en múltiples contextos de vida, instaurando continuas relaciones sentimentales e íntimas que resultan en comportamientos como generar contenido sexual, guardarlo y enviarlo cada vez que se crean nuevos vínculos con alguien.

Si bien la práctica del sexting no se tipifica como delito, existen varias situaciones de riesgo que pueden desencadenar en escenarios con implicaciones penales y/o sociales. En primera medida, ejercer esta práctica ante alguna filtración o reenvío facilita la adquisición de material sexual por parte de las redes de pornografía, minimizando los costos del negocio ya que no necesitan crear y producir el contenido, simplemente lo comparten. En segunda medida, podemos vernos vinculados a dinámicas delictivas como la sextorsión donde una persona que obtiene el contenido sexual emplea el chantaje emocional para conseguir dinero, sexo u otros objetivos amenazando a la persona dueña de las imágenes o vídeos con exponerlos en redes sociales y plataformas tecnológicas. En tercera medida, compartir o reenviar el contenido sexual sin consentimiento se tipifica como un delito e incluso podemos vernos expuestos a mayores consecuencias si se trata de contenido de explotación sexual infantil.

Muchas son las implicaciones que la práctica del sexting puede llevarnos a experimentar, tanto buenas como malas, y es una realidad que día a día va en incremento frente a una disminución en la edad en que creamos y compartimos estos contenidos con nuestras parejas, amigos, conocidos e incluso desconocidos. Estos escenarios han sido normalizados y naturalizados por la población más joven llegando al punto de integrar retos físicos, como la “ruleta rusa sexual”, complejizando las estrategias de prevención y atención a los comportamientos sociales mutados a partir del boom tecnológico con graves consecuencias en el desarrollo individual y colectivo de la sociedad.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿se han hecho necesarias estrategias educativas como “sexting seguro”? teniendo en consideración que hemos aplicado políticas e iniciativas de sexo seguro en colegios y universidades, y que el fenómeno del sexting se ha incrementado respondiendo a conductas sociales y biológicas propias del ser humano.

#SEXTINGSEGURO

REFERENCIAS

Davidson, J. (2014). Sexting: Gender and Teens. Gender, Youth, and Intimacy through the Lens of Sexting. University of Massachusetts, USA. Sense Publishers.

Perú acogió a la Fundación Pasos Libres

Bogotá D.C., 21 de noviembre de 2018.

En el marco de la estrategia “Bogotá Líder” del Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal – IDPAC. La Fundación Pasos Libres ganó el intercambio de experiencias en la categoría Construcción de Paz y Convivencia que se llevó a cabo en la ciudad de Lima, capital de la República del Perú.

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En cabeza de Juan Pablo García, subdirector de la Fundación Pasos Libres, más de 12 reuniones se llevaron a cabo con organizaciones sociales, gubernamentales y de cooperación internacional en donde las iniciativas adelantadas por la Fundación fueron acogidas con total agrado por los asistentes ya que representan iniciativas exitosas en el marco de escenarios poco explorados para combatir el flagelo de la Trata de Personas en Colombia y Latinoamérica.

En la Oficina Regional de la Organización de Estados Iberoamericanos en Perú, con su director Jorge Arrunátegui, se planteó la manera de impulsar regionalmente los proyectos comunitarios que las organizaciones sociales adelantan en Colombia y específicamente aquellas que pertenecen a la estrategia Bogotá Líder, discusión que también tuvo lugar en la visita a la Embajada de Colombia en Perú.

IMG_5426 (1).JPGEl Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno de Perú presentó el Programa “Yo le pongo cero a la trata” que busca que 80,000 adolescentes del Perú se empoderen y sean actores claves para la prevención e identificación del delito en los centros educativos. Allí, la BlueHack Pasos Libres Contra la Trata de Personas significó para ellos nuevos horizontes de lucha contra este delito, y en palabras de Nátaly Salas de la Dirección General de Asuntos Criminológicos “una estrategia innovadora e importante para contrarrestar los escenarios que las redes de crimen organizado han tomado en su accionar delictivo”.

La convivencia escolar ha sido establecida como un pilar fundamental en las políticas educativas tanto del gobierno peruano como de la sociedad civil. Por ello, junto con el Ministerio de Educación de Perú tuvimos la oportunidad de conocer estrategias de convivencia como “Quiere sin violencia, marca la diferencia” y el “Portal Si Se Ve” para el reporte de casos de controversias escolares. Estrategias complementadas por organizaciones como Taller Protégeme que impulsa políticas contra el Bullying y la Asociación Pueblo Grande la cual a través de “Quijote para la Vida” transforma el imaginario de poblaciones vulnerables de niños, niñas y adolescentes por medio del desarrollo artístico, musical y cultural.

Por otro lado, fue muy interesante conocer las iniciativas de la juventud peruana con quienes compartimos el objetivo de construir alianzas y relaciones de cooperación regional. En la Secretaria Nacional de Juventud -SENAJU- la participación juvenil y el rol de la ciudadanía en el desarrollo integral de los países fueron temas fundamentales a la hora de compartir nuestros proyectos y experiencias. Así mismo, la Asociación Ashanti – Red Peruana de Jóvenes Afrodescendientes, mostró su entereza en la lucha por establecer condiciones de dignidad y respeto para una población que es víctima discriminación y que goza de poca participación política. También, “Niñas con Oportunidades” de CARE Perú representó la nueva visión social y el rol de la mujer que cada día busca proyectos de vida sostenibles individual, institucional y social para el respeto y la restitución de derechos.

Finalmente, en Edutec – Asociación para el Desarrollo de la Tecnología Educativa y de las nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación, la seguridad en línea y la ciudadanía digital han sido dos pilares fundamentales en la construcción de procesos de aprendizaje mucho más integrales y avanzados pero que deben tomar en consideración las nuevas dinámicas de ciberdelito en las plataformas tecnológicas. Para Lucia Acurio Directora de Grupo Edutec “incluso en países que son muy desarrollados en temas tecnológicos, como Uruguay en Latinoamérica, los índices de ciudadanía digital están más mal dado que el tema no se está trabajando como debe ser”.

Para la Fundación Pasos Libres la visita a Perú representó una oportunidad única para conocer personas y organizaciones fabulosas que están apostando por un mejor país, así como para compartir nuestra labor y construir alianzas que nos permitan construir esfuerzos regionales contra la trata de personas. Sin duda alguna, ser partícipes de esta clase de escenarios internacionales nos permite consolidar nuestros esfuerzos por prevenir y erradicar la Trata de Personas, especialmente en niños, niñas, adolescentes y jóvenes en Colombia y el mundo.

Gracias al Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal, a Bogotá Líder y a la Organización de Estados Iberoamericanos por todo su apoyo.

 

#PasosLibresenPerú

LA FUNDACIÓN PASOS LIBRES GANÓ BOGOTÁ LÍDER 2018

Bogotá, 09 de octubre de 2018. La Fundación Pasos Libres es una de las organizaciones sociales juveniles ganadoras de Bogotá Líder 2018, una de las estrategias insignia de la Administración Distrital, que en cabeza del Instituto de la Participación y Acción Comunal -IDPAC, busca fortalecer proyectos de las organizaciones sociales juveniles del Distrito Capital, orientados a trabajar en beneficio de las comunidades.

Esta versión de Bogotá Líder reunió 114 organizaciones juveniles que trabajan en áreas que van desde la protección animal y la disposición adecuada de residuos, hasta la promoción del uso de la bicicleta y el empoderamiento de la mujer. Convocatorias como estas son prueba de que los jóvenes que habitan la capital del país le apuestan a la construcción de una mejor ciudad desde cada una de sus localidades sin importar las dificultades que tengan que enfrentar y con la convicción de transformar su realidad.

Como parte del reconocimiento por haber ganado Bogotá Líder y con el apoyo la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Juan Pablo García, Subdirector de la Fundación Pasos Libres, viajará a Lima, Perú del 13 al 20 de octubre de 2018 con el objetivo de afianzar relaciones clave con actores de la sociedad civil, el gobierno y la cooperación internacional para promover alianzas regionales en torno a la prevención de la trata de personas en población joven.

No olvides seguir el minuto a minuto de nuestra visita al vecino país en nuestras redes sociales: FacebookInstagram y Twitter.

#PasosLibresEnPerú

PD: Si lideras o eres parte de una organización social juvenil no pierdas la oportunidad de ser parte de Bogotá Líder 2019.